El arte de los inicios

Claves en el laberinto de espejos.

Empezar un proyecto de escritura dramática es convocar una Fuerza. Viene de dentro y se refleja fuera. Pone en juego todo lo que somos mediante la Voluntad (intención, atención, acción), y es recomendable tener conciencia de que tu palabra crea realidades que van a transcenderte. ·

«En el inicio fue el Verbo» nos viene aquí como anillo al dedo. Igual en el Hexagrama 1 del I Ching (Qián, Lo creativo), se invoca la pura energía inaugural. Quien se decide a escribir está en el mismo punto. Eres Dios y dices. Y eres también todo lo dicho, cada personaje es un ángulo de un tú que aún no te has atrevido a explorar.

Parte de ahí para el acto creativo. La dramaturgia es como la vida. Fractal. Si escribes de verdad el acto te transforma, modifica tu propia vida. Construye tu inicio con premisa, conflicto y estructura dramática sólidos.

1) Intención — Define el norte con palabras certeras

Todo comienza cuando decides qué vas a crear y para qué. O a veces no sabes ni qué ni para qué, pero tienes la persistencia de una imagen.

Ejercicio (2 minutos):

  • Escribe tu frase performativa: “Escribo una obra para revelar X a Y”. O describe tu imagen persistente. Síguela, déjala que te revele lo que tiene dentro, esa imagen es semilla. Llévala a una frase.
  • Convierte esa frase en premisa y tema: ¿qué afirmación sobre la vida pondrás en juego? (p. ej., “el amor salva”).
  • Destila un logline de una línea con sujeto, objetivo y obstáculo.

2) Atención — Enfoca la energía creadora (I Ching #1)

Qián es impulso, potencia masculina creativa. Pero sin dirección, se dispersa. La Atención canaliza ese caudal hacia un primer punto de giro: pasar de idea a estructura.

Marco de enfoque:

  • Protagonista: deseo consciente vs. necesidad inconsciente (arco de personaje).
  • Antagonismo: fuerza que impide el deseo (no un villano plano, sino un sistema o personaje con lógica propia).
  • Mundo: reglas, tono, worldbuilding mínimo necesario para el plot.
  • Premisa activa: tema en fricción, no en discurso (subtexto).

3) Acción — Escribe el umbral: escena 1 que ya contiene el todo

El primer movimiento dramatiza la tesis en potencia. No expliques: show, don’t tell. El inicio convoca el universo entero en un gesto.

Guía de escena inicial (5 pases):

  1. Imagen fundacional (símbolo/tono): en 5–8 líneas, sitúa el mundo y el conflicto latente.
  2. Acción clara: un objetivo pequeño pero urgente (gancho).
  3. Oposición inmediata: primer choque con el antagonismo.
  4. Decisión del protagonista: un microcambio que lo empuja a la trama (mini punto de giro).
  5. Promesa de clímax: un detalle que anuncie el tipo de batalla que vendrá.

Con esta escena anclas estructura de tres actos: Acto I (planteo), Acto II (confrontación), Acto III (clímax y resolución). Tu escaleta puede nacer después de esta escena seminal, no antes.

4) Señales de que tu inicio está vivo

  • La premisa se ve en acciones, no se explica.
  • El conflicto aparece antes de la página 2.
  • El protagonista decide algo que lo compromete con el plot.
  • El mundo se intuye por detalle (no por exposición).
  • Hay una pregunta dramática que te obliga a pasar a la escena 2.

En síntesis: Intención, atención, acción; el Verbo te da la herramienta (palabra que organiza la realidad dramática); sigue el impulso creador. Conecta los tres: decide con palabras, enfoca la potencia y escribe una escena inaugural que contenga tu tema en acción. Lo demás —escaleta, sinopsis, biblia, piloto— crecerá de ese primer gesto verdadero.

Si quieres aclarar dudas, revisar tu ejercicio en una sesión privada, contacta y reserva una cita.